Cómo es la imputabilidad de los jóvenes en el mundo y qué participación tienen en los delitos en Argentina


Otra vez la baja de la edad de imputabilidad vuelve a ser un tema de discusión en Argentina. El Gobierno de Javier Milei, por segunda vez, impulsa un proyecto para llevar de 16 a 13 la edad en la que un adolescente puede ser penado por haber cometido un delito. Busca sacarlo adelante en las sesiones extraordinarias en el Congreso.
Anteriormente, durante la gestión de Mauricio Macri se intentó bajar el límite de imputabilidad hasta los 15 años para delitos graves, pero el proyecto no prosperó.
Esta discusión se dio incluso durante el kirchnerismo, en distintas oportunidades. Primero en 2004 después del asesinato de Axel Blumberg, aunque el debate quedó en la nada. Y después también en 2009, cuando el oficialismo en el Senado avaló esa discusión, que luego se truncó en Diputados.
Más allá de los debates legislativos, cada vez que hay un caso resonante en el que aparece un menor de 16 años involucrado, el tema vuelve a aparecer. Aunque más allá del impacto que genera ver a un chico cometiendo un robo o un crimen, los números muestran que su porcentaje de participación en el total de los delitos es muy marginal.
Según el último informe del Ministerio de Seguridad nacional, en 2024 hubo en Argentina 2.290 personas inculpadas de homicidios. De ellos, sólo 14 tenían entre 10 y 15 años. El 0,6%.
La cifra sube considerablemente en la franja de 16 a 19, a pesar de que ya están alcanzados por el Régimen Penal: totalizaron 243 casos, es decir, el 10,6% del total.
Entre los 20 y los 34 años se sitúan las edades con mayor participación en los asesinatos. Concentran el 36%, siempre de acuerdo al informe oficial.
Si vemos otras variables, como por ejemplo los robos de autos, en más de la mitad de los casos (probablemente porque nunca los detuvieron) no se pudo saber la edad de los ladrones. Pero en el 46,7% de los casos sí se pudo establecer. Ese número está conformado por un 2,2% de menores de 16 años, un 4,1% de entre 16 y 17 y un 40,3% que corresponde a mayores de 18%. Son cifras de 2023, ya que en el informe de 2024 no existe ese detalle.
El mismo análisis puede hacerse mirando las provincias. La de Buenos Aires, por ejemplo, la que mayor cantidad de delitos registra del país, también la más poblada. Allí en 2024 se iniciaron 1.105.189 causas penales, según el último informe de la Procuración Bonaerense.
De ellas, 22.687 tuvieron como imputados a menores de 18 años, el 2,05% de los casos. El 97,95% de las causas tramitó en la Justicia de mayores.
En la Ciudad de Buenos Aires, la Base General de Datos de Niños, Niñas y Adolescentes (BGD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación indicó que en el primer semestre de 2025 hubo 945 menores de 18 años con una causa penal iniciada ante un Juzgado Nacional de Menores. El dato representa un 4,2% más que en el primer semestre de 2024. El 91% fueron varones de entre 16 y 17 años.
Qué pasa en otros países
Se suele decir que en Uruguay la edad de imputabilidad es a partir de los 13 años pero eso no es tan así. El Código Penal de Uruguay dice que “no es imputable el que ejecuta el hecho antes de haber cumplido la edad de 18 años”.
Lo que sucede es que entre los 13 y los 17 rige el Código de la Niñez y Adolescencia, con sanciones distintas a la de los adultos para los adolescentes que infringen ese código.
Hay distintos tipos de sanciones desde una amonestación, a una medida de reparación de daño, como también una internación en un instituto. La pena más alta para un homicidio intencional agravado o muy especialmente agravado, violación y secuestro es de 10 años de privación de la libertad.
En Chile, la ley de responsabilidad penal adolescente alcanza a los menores de entre 14 y 18 años. Tienen derecho a defensa gratuita y, de ser condenados a penas privativas de la libertad, son derivados a centros especiales.
En Brasil, la edad de imputabilidad son los 18 años, pero para los adolescentes de entre 12 y 18 años el Estatuto del Niño y del Adolescente establece que pueden cumplir penas por conductas delictivas. Estas penas son medidas socioeducativas, que incluyen la internación en centros especiales y exclusivos, un régimen de semilibertad y servicios comunitarios. El plazo máximo para las medidas de internación es de tres años. Por ese motivo, en Brasil suele ser motivo la baja de la edad de imputabilidad a los 16.
En España a partir de los 14 años existe responsabilidad penal, pero bajo la Ley del Menor. Se busca la reeducación más que el castigo puro. Las penas (medidas) se cumplen en centros de menores, no en prisiones de adultos.
En Estados Unidos las edades en las que los chicos pueden ser acusados por un delito varían de acuerdo a la norma vigente en cada estado.
Por ejemplo en Florida no hay una edad de imputabilidad mínima y queda a criterio del juez decidir si someterlo a un proceso o no. Florida es famoso por el “Direct File”, una herramienta que permite a los fiscales enviar a menores directamente a una corte de adultos sin necesidad de que un juez lo apruebe primero, especialmente en casos de robo con armas o violencia.
En California, uno de los estados más protectores de los derechos de la niñez, solo los menores de 12 años que cometan delitos extremadamente graves (como asesinato o agresión sexual violenta) pueden ser procesados por la justicia juvenil.
Mientras que en Nueva York, luego de la reforma para subir la edad de imputabilidad en 2018, solo los menores de entre 13 y 17 que cometan delitos graves pueden ser juzgados como un adulto. Para los adolescentes de entre 16 y 17 hay cortes de familia y de jóvenes, dependiendo del hecho por el que los acusan.
Fuente: www.clarin.com



